domingo, 8 de marzo de 2015

MADRE. AMANTE. AMIGA.



El "Día de la Mujer" es todo el año, si.

Así sería en un mundo perfecto. Pero en este mundo desmemoriado, es necesario reservar un día para por lo menos acordarnos una vez al año. Y me temo que yo soy de esos desmemoriados...

Hace años, me obsesioné especialmente por leer todo lo que encontrase sobre asesinos en serie. Aprendí que en muchos de ellos se repite un factor: misoginia. Rencor. "Mi madre me maltrataba... las chicas no me hacían caso en el instituto... " bla, bla, bla...

 Según estimaciones oficiales, una de cada tres mujeres sufrirá en su vida alguna clase abuso o agresión sexual.

"Todas las relaciones que he tenido han acabado mal... son manipuladoras, mentirosas... todas putas..." Bla, bla, bla...

Es extraño el odio (y el miedo) que con demasiada facilidad parece coger el hombre a la mujer. No veo lo mismo al revés. Claro que hay mujeres que odian a los hombres, pero en mucha menor medida, y además, lo manifiestan de forma diferente (no se ponen a violarnos, por ejemplo...)

"Cuando una mujer es malvada es peor que cualquier hombre..." Bla, bla, bla...

El actor Patrick Stewart, que siendo niño presenció la victimización de su madre, dijo que la violencia contra la mujer se aprende. “Cada uno de nosotros debe examinar, y cambiar, las maneras en que nuestra propia conducta puede contribuir a permitir, ignorar o disculpar todas esas formas de violencia. Prometo hacer eso e invitar a otros hombres y aliados a hacer lo mismo”

Así que este es buen ejercicio para hoy: ¿En que medida yo, contribuyo a perpetuar esta situación?

Soy consumidor habitual de pornografía. Este es un punto conflictivo. Muchos dirán que esto no es nada malo, otros no lo verán así. Yo mismo he tenido dudas a veces. He tenido la suerte de conocer personalmente a algunas chicas con este trabajo. Las que yo he conocido no parecen especialmente disgustadas con lo que hacen. Pero alguien contrario a la pornografía podría decirme "claro, porque tu no las ves cuando están a solas y en la oscuridad".

En fin... de momento no tengo respuesta para esto...

¿Que mas...? ¿Miradas, tocamientos...? A veces se me ha "escapado la mano..." y a veces, la chica objeto de mi... euh... "bromita"... ha reído sinceramente. Podía ver que era real, nada de "risita de compromiso". Incluso he creído ver un destello de... halago... (¿me estoy tirando del moco...?)

Pero claro, otras veces no ha sido así, y creo que me he llevado menos hostias de la que merezco...

Supongo que es cosa del contexto... de saber quien aguanta según que cosas... esta si, a esta no le hará gracia... ahora no, no está receptiva... 

Una vez, estaba yo saliendo por el metro de Plaza España. A pocos metros delante de mi, había una chica morena, pelo largo y liso, vestida de negro, con una silueta deliciosa. Estaba subiendo la escalera mecánica frente a mi. Fantaseé por un segundo con tocarla, sin tener verdadera intención de hacerlo. Entonces, al lado, en la escalera normal, dos tipos subían charlando animadamente... y de pronto, uno de ellos se aproxima al escalón donde estaba la chica, alargó su brazo e introdujo su mano verticalmente entre la parte trasera de los pantalones de la muchacha. De forma abierta y directa. Por un segundo pensé si es que a lo mejor se conocían, y tenían confianza, y el la saludaba así en broma... pero la expresión de la chica lo descartaba de forma clara. El compañero del "tocón" le rió la gracia, y oí que le decía "Ahí, ahí has estao bien..." Nunca olvidaré la cara de la chica. Mezcla de sorpresa, miedo, rabia... ella no hizo nada, claro. Debía estar teniendo un terremoto en su interior, había sido demasiado repentino para que reaccionara. Una vez ya en la calle, vi que ella les decía algo que no pude oir. Ellos se limitaron a burlarse de ella, y siguieron con su camino. 

Yo tampoco hice nada, aunque quizá debería. Sentí auténtica pena por la chica. Sentí auténtico desprecio por aquellos dos. Y sentí también desprecio por mi mismo, porque solo unos segundos antes, había pensado en hacer lo mismo.

Si alguna conocida/amiga/compañera de trabajo lee esto, y se siente alguna vez ofendida/atacada por alguna actitud mía, un chiste grosero dicho a destiempo, un comentario de mal gusto, lo que sea... le pido que me lo diga. Que me pare los pies. No quiero dar asco a las mujeres, no mas del que ya doy de por mi. No quiero hacérselo pasar mal a ninguna mujer.

Es mucho mas bonito hacerlas reir. Eso es lo que mas me gusta... la risa de una mujer.

Saludos, señoras. Gracias por todo, y perdón por las molestias.

1 comentario:

Xavo Martínez dijo...

Es complicado hablar del día de la mujer cuando ellas mismas se apedrean el tejado. En otro sentido ellas son educadoras, son las que instalan el mundo para que uno lo habite. El hombre en el mejor de los casos no llega a entenderla en su totalidad aunque la respete. En el peor es el verdugo. Hay pues pocos argumentos que esgrimir a nuestro favor. No queda más que quererlas más, quererlas siempre.